Frustración

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Creo que una de las frustraciones mas grandes del ser humano es la sensación de ser olvidado. Muchos de nosotros en ocasiones hemos procurado hacer las cosas bien. Por ejemplo, en nuestros estudios nos esforzamos para tener la mejor calificación o hacer el mejor trabajo, pero otros se llevan los méritos.

Cuando obtenemos un empleo procuramos ser responsables, íntegros, trabajar duro, pero las oportunidades de crecimiento y mejor salario las obtiene la persona que hizo las amistades “correctas” dentro de la empresa.

 En el área ministerial damos el máximo, asistimos con regularidad, nos preparamos para llevar la palabra y lo hacemos procurando ser bíblicamente correctos y a la vez dinámicos para que los que nos escuchan amen y conozcan a Dios, pero parece que los que tienen una personalidad mas llamativa son los preferidos de la gente.

 A veces nos preguntamos ¿Valdrá la pena el esfuerzo? ¿Valdrá la pena seguir? Quiero traerte un ejemplo de un pasaje bíblico muy conocido que se encuentra en Génesis 40: 1-23.

 En este pasaje bíblico, Faraón se enojó con su copero y panadero particulares debido a unas faltas cometidas contra él.  Ambos fueron enviados a la misma prisión donde estaba José y en la cual José era el encargado.

¿Quién era José? José era el hijo favorito de su papá entre 12 hermanos por lo cual la mayoría de sus hermanos lo odiaban, a tal nivel que fue secuestrado por ellos y vendido como esclavo y comprado por un alto oficial egipcio llamado Potifar.

 A pesar de eso Dios estaba con José y fue puesto en gracia ante los ojos de su propietario y poco tiempo después fue puesto a cargo de toda su casa. Pero lamentablemente la esposa de Potifar se enamoró de José. El no quiso pecar contra su amo y prefirió salir huyendo, la esposa de Potifar, enojada y humillada por ese rechazo lo acuso falsamente de querer abusar de ella y José fue puesto injustamente en la cárcel.

 ¿Te puedes imaginar toda la frustración y hasta el coraje que podía sentir nuestro amigo José? En el sentido humano no era para menos, pero aun en la cárcel Dios estaba con José. Una noche, el copero y el panadero tuvieron sueños, al día siguiente José los vio tristes y para tratar de ayudarlos les pregunto ¿Qué les sucedía? Al enterarse de que el motivo eran sus sueños, les dijo: “¿No son de Dios las interpretaciones?”

 José les pidió que le contaran los sueños para poder interpretarlos. Les informó que el jefe de los coperos sería restituido a su cargo en tres días y le pidió a éste que no se olvidara de él cuando estuviera delante del rey, para que intercediera por él y lo sacara de la cárcel

 Viendo que el jefe de los coperos recibió una interpretación favorable, el jefe de los panaderos también le contó su sueño. Desafortunadamente, para él no resultó para bien, porque José le dijo que sería ahorcado. Ambos sucesos sucedieron tal como José había dicho.

 Lamentablemente una vez el copero fue devuelto a su cargo al lado de Faraón, se olvido totalmente de José. ¿Te ha sucedido algo similar? Es duro ser olvidado por nuestros semejantes, es frustrante ayudar al prójimo, el procurar hacer lo correcto y agradar a Dios y que aparentemente todo te salga mal.

 Pero te tengo buenas noticias, a los que servimos y honramos a Dios tarde que temprano nuestra victoria esta garantizada. Dios usa todos estos procesos de espera para moldear nuestro carácter y para hacernos crecer. A veces no lo entendemos, pero es precisamente en el tiempo de prueba que Dios nos prepara para el destino que El tiene para nosotros.

 Luego de que José interpretara estos sueños y fuera olvidado pasaron dos años y el Faraón tuvo un sueño que nadie más pudo interpretar, fue en ese momento en que el copero se acordó de José y le contó a Faraón como José había interpretado correctamente su sueño y el sueño del panadero cuando estuvieron en la cárcel. 

 Faraón pidió que sacaran a José de la cárcel, José interpretó correctamente el sueño de faraón y fue puesto como segundo al mando de todo Egipto. Quizás tu fuiste olvidado/olvidada como José y hoy sientes frustración y has pensado rendirte, yo quiero animarte a que no te rindas. Quiero compartirte un último pasaje bíblico:

 Gálatas 6:9: Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos

 Aquí el Apóstol Pablo nos hace un llamado a ser perseverantes en hacer el bien. Cuando sembramos una semilla no podemos esperar ver el fruto al siguiente día, ni la siguiente semana, tomara un tiempo el que ese árbol crezca, madure, se fortalezca para que en el momento indicado de frutos.

 De esa misma manera cuando vivimos una vida justa que agrade a Dios posiblemente no veremos frutos inmediatamente, pero ciertamente llegara el tiempo de la cosecha, así que no te frustres, no te rindas, persevera, ora, confía. Dios está contigo.

 



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Frustración

Creo que una de las frustraciones mas grandes del ser humano es la sensación de ser olvidado. Muchos de nosotros en ocasiones hemos procurado hacer las cosas bien. Por ejemplo, en nuestros estudios nos esforzamos para tener la mejor calificación o hacer el mejor trabajo, pero otros se llevan los méritos.

Cuando obtenemos un empleo procuramos ser responsables, íntegros, trabajar duro, pero las oportunidades de crecimiento y mejor salario las obtiene la persona que hizo las amistades “correctas” dentro de la empresa.

 En el área ministerial damos el máximo, asistimos con regularidad, nos preparamos para llevar la palabra y lo hacemos procurando ser bíblicamente correctos y a la vez dinámicos para que los que nos escuchan amen y conozcan a Dios, pero parece que los que tienen una personalidad mas llamativa son los preferidos de la gente.

 A veces nos preguntamos ¿Valdrá la pena el esfuerzo? ¿Valdrá la pena seguir? Quiero traerte un ejemplo de un pasaje bíblico muy conocido que se encuentra en Génesis 40: 1-23.

 En este pasaje bíblico, Faraón se enojó con su copero y panadero particulares debido a unas faltas cometidas contra él.  Ambos fueron enviados a la misma prisión donde estaba José y en la cual José era el encargado.

¿Quién era José? José era el hijo favorito de su papá entre 12 hermanos por lo cual la mayoría de sus hermanos lo odiaban, a tal nivel que fue secuestrado por ellos y vendido como esclavo y comprado por un alto oficial egipcio llamado Potifar.

 A pesar de eso Dios estaba con José y fue puesto en gracia ante los ojos de su propietario y poco tiempo después fue puesto a cargo de toda su casa. Pero lamentablemente la esposa de Potifar se enamoró de José. El no quiso pecar contra su amo y prefirió salir huyendo, la esposa de Potifar, enojada y humillada por ese rechazo lo acuso falsamente de querer abusar de ella y José fue puesto injustamente en la cárcel.

 ¿Te puedes imaginar toda la frustración y hasta el coraje que podía sentir nuestro amigo José? En el sentido humano no era para menos, pero aun en la cárcel Dios estaba con José. Una noche, el copero y el panadero tuvieron sueños, al día siguiente José los vio tristes y para tratar de ayudarlos les pregunto ¿Qué les sucedía? Al enterarse de que el motivo eran sus sueños, les dijo: “¿No son de Dios las interpretaciones?”

 José les pidió que le contaran los sueños para poder interpretarlos. Les informó que el jefe de los coperos sería restituido a su cargo en tres días y le pidió a éste que no se olvidara de él cuando estuviera delante del rey, para que intercediera por él y lo sacara de la cárcel

 Viendo que el jefe de los coperos recibió una interpretación favorable, el jefe de los panaderos también le contó su sueño. Desafortunadamente, para él no resultó para bien, porque José le dijo que sería ahorcado. Ambos sucesos sucedieron tal como José había dicho.

 Lamentablemente una vez el copero fue devuelto a su cargo al lado de Faraón, se olvido totalmente de José. ¿Te ha sucedido algo similar? Es duro ser olvidado por nuestros semejantes, es frustrante ayudar al prójimo, el procurar hacer lo correcto y agradar a Dios y que aparentemente todo te salga mal.

 Pero te tengo buenas noticias, a los que servimos y honramos a Dios tarde que temprano nuestra victoria esta garantizada. Dios usa todos estos procesos de espera para moldear nuestro carácter y para hacernos crecer. A veces no lo entendemos, pero es precisamente en el tiempo de prueba que Dios nos prepara para el destino que El tiene para nosotros.

 Luego de que José interpretara estos sueños y fuera olvidado pasaron dos años y el Faraón tuvo un sueño que nadie más pudo interpretar, fue en ese momento en que el copero se acordó de José y le contó a Faraón como José había interpretado correctamente su sueño y el sueño del panadero cuando estuvieron en la cárcel. 

 Faraón pidió que sacaran a José de la cárcel, José interpretó correctamente el sueño de faraón y fue puesto como segundo al mando de todo Egipto. Quizás tu fuiste olvidado/olvidada como José y hoy sientes frustración y has pensado rendirte, yo quiero animarte a que no te rindas. Quiero compartirte un último pasaje bíblico:

 Gálatas 6:9: Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos

 Aquí el Apóstol Pablo nos hace un llamado a ser perseverantes en hacer el bien. Cuando sembramos una semilla no podemos esperar ver el fruto al siguiente día, ni la siguiente semana, tomara un tiempo el que ese árbol crezca, madure, se fortalezca para que en el momento indicado de frutos.

 De esa misma manera cuando vivimos una vida justa que agrade a Dios posiblemente no veremos frutos inmediatamente, pero ciertamente llegara el tiempo de la cosecha, así que no te frustres, no te rindas, persevera, ora, confía. Dios está contigo.

 

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